La Salud y la Enfermedad

    ¿Qué es la salud? ¿Cómo conseguirla y mantenerla en nuestra vida? ¿Cuál es el equilibrio entre la salud y la enfermedad?
   
La ciencia médica avanza cada día con mayor firmeza e ímpetu en nuestra sociedad intentando encontrar un sinnúmero de respuestas y aplicaciones a nuestros cada vez más deficientes y cuantiosos estados carenciales y enfermedades. Sobre todo en aquellos enigmas y misterios que todavía se encuentran sin resolver dentro de la compleja estructura de la que está hecha nuestra materia humana.
   

No obstante los hombres y mujeres que poblamos este mundo–escuela que llamamos Tierra hemos hecho en ella nuestro particular “modus vivendi” según cada uno dentro de los diversos factores que nos han ido influenciando por un lado y condicionando por otro como por ejemplo el tiempo en el que hemos vivido, la época, la cultura, la educación que hemos recibido en función del país o el continente donde hemos nacido, etc.    

Sin embargo es obvio que la gran mayoría de aquellos que han habitado este planeta, y que no han regido sus vidas bajo unos patrones más espirituales que los interes o las comodidades humanas, no han tenido en cuenta uno de los elementos, recursos y principios más preciados en los que esta basado el fiel de nuestra vida y su continuidad de una forma estable: la salud.

La salud, que seguidamente pasaré a describiros dentro de su amplio significado, esta íntimamente ligada a otro aspecto o factor importantísimo en nuestra agitada existencia (que también veremos detalladamente expuesto en este tema) que nos hará razonar y reflexionar sobre el porqué de muchos de los incomprensibles destinos, amargos o venturosos, que realizamos los humanos por este mundo nuestro o por todos aquellos por los que Dios, nuestro Padre de Amor, sembró de vida para que estuvieran en nuestra mano el poder progresar.
   

Este factor al que me refiero, contrario a la salud, es la enfermedad, tan odiada y rechazada por quienes en verdad no alcanzan todavía a comprenden el profundo valor y el alcance que posee para nuestro constante evolucionar.    

El tema de esta lección está destinado a valorar los distintos aspectos y factores que rodean tanto a la salud como a la enfermedad en nuestra existencia humana y de la misma forma observar de qué manera nos influye, como no, también a un nivel espiritual que seguramente es el que más nos interesa considerar en profundidad, como alumnos interesados en adquirir una correcta educación sobre ese conocimiento tan sutil que intentamos aplicar en nuestra vida.

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La Salud
   
Comenzaremos por tratar la salud que es, en primer término, el aspecto bajo el cual se forma nuestro Ser Espiritual y nuestra materia física.Deberemos tener bien presente en primer lugar, queridos hermanos, que la salud no es ninguna forma o estilo de vida sino que es el principio de la vida misma y cómo o de qué forma se nos manifiesta a los humanos mientras permanecemos encarnados como seres en proceso de rectificación espiritual que precisan de un cuerpo físico para asimilar por un lado y poner en practica por otro toda una serie de enseñanzas determinadas que nos ofrece la vida misma.
   

Otra razón a tener en cuenta es que estas reencarnaciones sucesivas nos posibilitan expiar o rectificar deudas del pasado que hemos cometido bien sea contra nuestra propia naturaleza física o espiritual como también hacia la vida de otros seres hermanos nuestros, sin olvidar a la naturaleza como ser vivo que es.    

La salud podríamos definirla como una situación particular a la que se encuentra sujeta todo ser vivo gracias a una serie concreta de cambios producidos por el desarrollo que experimenta mientras vive. Cambios como por ejemplo el nacimiento, la niñez, la madurez, la vejez o el fallecimiento. Sin embargo para formarnos una idea general en nuestra mente de las complejas y amplias dimensiones que de hecho abarca la salud en nuestra vida, deberemos recordar que nuestra existencia actual se encuentra equilibrada entre dos naturalezas: la física que está compuesta por nuestra parte humana y la espiritual que es la que nos identifica con el origen divino que es Dios.  

Por tanto es lógico pensar que la salud comprenderá tanto nuestras funciones físicas del funcionamiento del organismo humano tanto como todas aquellas que manifestamos en los niveles sutiles y fluídicos dentro del funcionamiento correcto de nuestro organismo espiritual.    

He aquí pues los dos tipos principales de salud que podríamos definir según lo estudiado hasta ahora:                                   

•La Salud Física
•La Salud Espiritual

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La Salud Física
   
La salud física al ser para el hombre un estado de bienestar general, como os comenté con anterioridad, puede manifestarse en nuestro ser de dos formas bien distintas.
  

Por un lado, la salud física la podemos ver manifestada a nivel corporal, o lo que es lo mismo, orgánico que tenga que ver con el correcto funcionamiento de todos los elementos vitales de los que está compuesta nuestra preciada materia, como órganos, vísceras y todos aquellos aparatos y sistemas que nos mantienen en perfecta armonía como por ejemplo el sistema nervioso, el sistema lintático, el digestivo, el sanguíneo, etc. A este estado de bienestar y orden en nuestro cuerpo lo denominaremos como la salud orgánica.    

Por otro lado, tenemos un aspecto importante y más difícil de mantener en orden que es todo aquello en nuestro ser relativo al estado mental y emocional de cada uno, o sea, el estado psicológico. Este estado psicológico es el que nuestros sistemas internos y funciones psíquicas funcionan gracias a las ordenes que transmite la mente de una forma correcta y equilibrada, es decir, una salud mental.    

Ya hemos visto que la salud es pues un estado muy determinado en nuestra vida que analiza y define dentro de nuestro ser si todo marcha correctamente o si por el contrario existen ciertas carencias o perturbaciones que puedan dañar alguna parte precisa y de vital importancia de nuestro interior. Pues bien trasladando esa definición hacia este nuestro lado huamano más cercano a nosotros, podríamos decir que la salud física es aquel estado en el que se realizan con absoluta normalidad en el cuerpo humano, todas aquellas funciones orgánicas que lo mantienen vivo, estable y en perfecto estado de funcionamiento.    

La salud física se mantiene procurando unos mínimos cuidados ya que el cuerpo humano fue creado y dotado en la mente divina para que tuviese una serie de sistemas o recursos totalmente independientes e inteligentes de autoconservación y protección.

Al margen de todas aquellas posibilidades que manifiesta nuestro organismo y que le capacitan para poder luchar contra una agresión externa y provocar una enfermedad, cada uno de nosotros deberá cuidar y proteger al máximo este vehículo extraordinario que posibilita a nuestro Ser Espiritual el permanecer encarnados bajo una mínima armonía y equilibrio.
   

Existen una serie de factores importantes que veremos desarrollados en distintas lecciones como son la alimentación, el descanso, el ejercicio físico, el trabajo, el estudio, etc. y que son factores que benefician o agravan la salud del organismo según bajo qué patrones los empleemos en la vida, como la frecuencia, intensidad, etc.    

En cuanto a la salud de nuestra parte mental cabe decir lo importante que resulta mantener en orden nuestros pensamientos e ideas y apartarnos en la medida de lo posible de aquellas situaciones de la vida que puedan producirnos cualquier tipo de trastorno, malestar o perturbación a pesar de lo costos y difícil que ello nos suponga.   

Ya que como decía el filósofo “ment sana in corpore sana” deberemos tener bien presente este notable concepto:

¡La mente rige la estabilidad de la materia tanto como la materia rige la estabilidad de la mente!
   

La salud en estos casos se quiebra si nuestro organismo está mal nutrido, si lo sometemos a un intenso esfuerzo bien sea mental o físico y no le dejamos reposar lo suficiente como para recuperar fuerzas o sino no nos atenemos a un trabajo moderado y sensato, también si abusamos desmesuradamente de la práctica del sexo o si no tomamos las cantidades de alimentos necesarios a cada hora del día en las que se establecen las distintas comidas, igual que si nos excedemos por gula y glotonería en las mismas.    

La mente a su vez a menudo degenera la estabilidad física sino se encuentra en una mínima armonía dentro de ese tandem que forman mente y materia. Los pensamientos continuados de tristeza, las ideas deprimentes y denigrantes de odio, maldad, envidia, los instintos y deseos sexuales incontrolados, los remordimientos, los impulsos y arrebatos fruto de una sinrazón, la fe o las creencias formuladas con poco juicio que llegan al extremo del fanatismo cegador de la razón, entre otras, van mermando las reservas naturales de vitalidad física y psíquica que almacena diariamente nuestro cuerpo afectando al normal funcionamiento del organismo que responde con el mismo trastorno que la mente produjo en ese estado de turbación.

Pasemos ahora, queridos hermanos, a observar esa otra parte esencial dentro de la salud que es la salud espiritual.

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La Salud Espiritual
   
Como dije al principio de la lección nuestro ser se asienta y coexiste entre sus dos naturalezas vitales. Por un lado la naturaleza física que nos proporciona una identidad humana como seres encarnados en un mundo transitorio como lo es este en el que habitamos. Y por otro la naturaleza espiritual que es nuestra auténtica condición de origen y estado permanente y en verdad definitiva, una vez que las distintas existencias humanas lleguen a su fin y podamos seguir evolucionando en otras dimensiones o espacios que son mucho más espirituales y por consiguiente más alejados de la condición física.
   

Dicha estructura espiritual, como sabéis, esta compuesta de una parte pensante que llamamos Espíritu y de otra que origina nuestras emociones y que es la sede de los sentimientos y que conocemos como el Alma.

Ambas partes espirituales, Alma y Espíritu, precisan al igual que nuestro organismo de un equilibrio, de una armonía… en definitiva de una estabilidad en todos los aspectos que ambos son capaces por si mismos de manifestar dentro de la vida espiritual que desarrollamos todos los seres, tanto los encarnados como también los desencarnados.
   

Esto es evidente ya que tanto el Espíritu como el Alma son también órganos, partes o miembros de nuestro cuerpo espiritual, aquel que como ya sabéis nos permite el poder reconocernos y manifestarnos como seres inteligentes en el Mundo Espiritual y que conocemos bajo el nombre de Periespíritu.   

Es lógico pensar que nuestra naturaleza espiritual es infinitamente mucho más delicada y sofisticada que la naturaleza física que es mucho menos compleja en comparación y esencia. El organismo humano viene a ser como un instrumento que actúa bajo impulsos muy mecánicos e instintivos. Esto lo apreciaréis cuando observamos los distintos procesos como los de la digestión, el sueño, el ejercicio, la excreción, etc.    

Mientras que por otro lado la naturaleza espiritual es mucho más difícil de poder acceder a ella comparándola con la física y conseguir a la vez mantenerla en un perfecto orden y equilibrio puesto que es en mayor medida más sutil y delicada. Cuando existe algún tipo de trastorno en nuestro organismo podemos descubrirlo gracias a los rayos X, a través de una ecografía, por medio de un escaner o incluso utilizando uno de esos modernos y sofisticados aparatos de resonancia magnética.    

Pero todo el conjunto de nuestros órganos espirituales no es posible “fotografiarlos” por medio este tipo de aparatos ni medicarlos más tarde con comprimidos, inyecciones o con cualquier terapia por el estilo que utilizamos diariamente con la materia. Nuestra visión interna hacia esa parte profunda de nuestro ser se consigue gracias a la potente actuación de la mente esforzándola para visualizar cada parte espiritual y actuar sobre ella para corregir, si es que se encuentra dañada o para potenciarla con el objeto de desarrollar las cualidades que absolutamente todos tenemos latentes e innatas en nuestro ser interno.

Además a los seres humanos por naturaleza es normal que nos cueste muchísimo el poder entrar en contacto y comunicación con esta parte tan íntima de cada uno que permanece oculta en nuestro interior. Esto sucede por distintos motivos bien sea por la escasa evolución que posean algunos o bien por el tipo o ritmo de vida que normalmente llevamos dentro de nuestra agitada sociedad.
   

Es pues la salud espiritual de esta naturaleza sutil un aspecto esencial que deberemos trabajar intensamente en nuestra existencia ya que sus beneficios son tremendamente cuantiosos en todos los sentidos. Y comenzaremos por una parte que considero vital como lo es conocer que fuerzas se encuentran alojadas y se manifiestan interiormente para que podamos aplicar nuestros esfuerzos por conservarla en una armoniosa estabilidad.    

Vimos ya que la salud a grandes rasgos era un estado de bienestar general.

Vimos también que ese estado depende en gran medida de donde se exprese ya que dependerá si es un órgano físico, la mente o una parte interna de nuestra Alma. Esta distinción es necesaria ya que para poder aplicar nuestra voluntad para establecer dicho orden no sera lo mismo efectuar una cura medicinal, en el caso de una indigestión, o una terapia psicológica o cualquier otro tipo de recurso como la meditación o la oración en el caso de lo espiritual.
   

El factor primordial en el mantenimiento de una salud integral y absoluta en el marco de todo lo que nos concierne a nivel espiritual, es el aspecto del orden.    
No podemos aspirar a un concierto de fuerzas internas que se encuentren estables si no hemos conseguido y aplicado en nuestra vida el orden. Por ello es necesario ser conscientes de cuantos órganos y funciones tenemos en nuestro interior para poder entonces actuar con corrección y sabiduría.
   

Si actuamos de esta forma no sólo estableceremos orden en nuestra vida sino también una gran fuente de salud que nos acompañará a todas partes sobre todo cuando tengamos que luchar en la vida en aquellos aspectos y circunstancias más difíciles de superar.La Enfermedad    

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¿Qué es la enfermedad? ¿Porqué enfermamos? ¿Cuál es la necesidad que tenemos los seres humanos de contraer enfermedades?    

A diferencia de lo que a nivel dogmático y sin razón puedan creer otras religiones el Espiritismo Cristiano, que siempre respeta cualquier idea contraria a la que de forma lógica expone, comprende a la perfección cuál es el sentido y el mecanismo de la enfermedad dándole a esta una sensata respuesta que se encuentre al alcance de todos los grados de comprensión humana.

Muchos pueden creer que la enfermedad es una especie de castigo Divino con el cual Dios disciplina o escarmienta a sus criaturas cuando estas no actúan correctamente. Recuerdan hechos bíblicos como el las siete plagas, los siete años de sequía en Egipto, el diluvio universal, la destrucción de Sodoma y Gomorra o el Apocalipsis que de manera catastrófica narra el apóstol Juan.
   

A todos estos hechos con toda seguridad, también podríamos aplicarles el mismo razonamiento lógico y cabal y no crerlos de una manera irracional bajo la fe ciega porque estén escritos en un determinado libro sagrado.
   

La imagen de la enfermedad puede ser muy diversa según el sentimiento que se tenga hacia ella o el conocimiento tanto humano como espiritual que le apliquemos. Así empleando uno u otro estaremos más o menos lejos, más o menos cerca de comprender su autentico significado y el porqué de su manifestación o utilidad en nuestra existencia.    

Para empezar a formarnos una idea de lo que representa deberemos de observar un rasgo esencial a la hora de comprender más profundamente el concepto de la enfermedad y es que esta posee dos mecanismos muy importantes bajo los que se manifiesta en nuestra vida y sobre todo en la salud de cada uno.    

La enfermedad es por un lado una alteración de la salud natural que todos poseemos y por otro es todo un proceso lógico bajo el cual las fuerzas naturales del organismo se debilitan manifestándose entonces los distintos efectos que definen y demuestran los múltiples procesos de enfermedad que conocemos en la actualidad.    

Es decir que la enfermedad es un conjunto de procesos naturales y sucesivos con los que se enfrenta nuestra naturaleza física alterándose con unos fines determinados. Fines que generalmente los hombres no llegan a comprender. Fines que no suceden al azar, ya que sería tanto como pensar que Dios creó algo fuera del orden que El mismo, en su magna sabiduría, concibió para el ser humano. Porque un concepto deberemos de tener siempre claro; que es que en nuestra existencia absolutamente nada sucede por casualidad sino más bien todo lo contrario por una causa muy determinada y específica.

Veamos cuales pueden ser:
1º–Por un karma determinado que debamos cumplir.
2º–Por irresponsabilidad en nuestra forma de vivir y en los cuidados mínimos de la salud.
3º–Por el mismo riesgo que supone el vivir en un mundo físico.

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Por un karma determinado que debamos cumplir
   
Todos los seres vivos nacemos en este mundo bajo una serie de funciones determinadas. Los animales todos sabemos que evolucionan gracias a la supervivencia en el medio en el que habitan y ademas en el acercamiento al hombre que experimentan algunas especies.
   

El ser humano lo hace bajo otras pautas mucho más allá que sus hermanos inferiores los animales. Uniendo este argumento con las vidas que todos hemos vivido en el pasado y en el que hemos ido dejando hechos pendientes de ser resarcidos, veremos pues que inconscientemente los hombres nos encontramos en la vida con una serie de limitaciones relacionadas con la enfermedad y sus procesos (como lo pueda ser el dolor, entre otros) que poseen unas determinadas funciones a nivel espiritual tanto como también bajo el aspecto físico.   

Por lo tanto pensemos, queridos hermanos, que a la vida venimos con un destino marcado dentro de un programa establecido ya desde el Mundo Espiritual, para saldar y superar aquellas cuentas pendientes del pasado, en el cual quedaron fijados en un tiempo preciso una serie de hechos muy concretos, en este caso enfermedades, por las que deberemos de pasar y que nos ayudaran a romper, poco a poco, las pesadas cadenas que nos sujetan todavía a la rueda de las reencarnaciones físicas.    

Sin embargo veamos ahora todas aquellas experiencias que vivimos fuera de lo que representa nuestro forzoso destino, marcado en el Astral, a aquel que por voluntad propia decidimos con la consecuente repercusión que tarde o temprano recibiremos, ya que no existe en el Universo una acción que no tenga su reacción. Este es el caso de contraer una enfermedad por irresponsabilidad en nuestra forma de vivir y en los cuidados mínimos de la salud.

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Por irresponsabilidad en la forma de vivir y en los cuidados de la salud
   
Al margen del punto anterior, en el que hemos visto que es natural sufrir cualquier tipo de enfermedad por una obligación espiritual que hayamos contraído en el pasado, debemos reflexionar ahora en el aspecto en el que el hombre se mueve y evoluciona.


A diferencia de los animales el ser humano posee el codiciado libre albedrío para decidir y que le define automáticamente como un ser vivo independiente e inteligente de la creación.
  

No obstante es preciso observar como los hombres a menudo tropiezan en distintos errores que son causa de su evidente inmadurez espiritual.    

La poca conciencia que existe hoy en día para prevenir ciertas enfermedades unida a otros factores como el desarrollo que todavía precisa alcanzar la ciencia en nuestro mundo, los escasos o nulos recursos que poseen millones de seres humanos en muchos países donde las condiciones de vida son todavía infrahumanas, el precario mantenimiento de la salud bajo las pautas de una correcta alimentación como el ejercicio moderado, la higiene, la prevención y otras más son el conjunto de una serie de actitudes y comportamientos que repercuten en la salud y fomentan la enfermedad que no surgiría si se erradicaran de nuestra forma de vivir todos estos pormenores.   

Estos son tan sólo unos mínimos puntos de la larga e inacabable lista de costumbres, tradiciones y desconocimientos que junto a la vageza y el poco esfuerzo de muchos son los principales focos de riesgo para contraer todo tipo de males y trastornos físicos.

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Por el mismo riesgo que supone el vivir en un mundo físico
   
Como tercer punto debemos de analizar lo que supone el habitar en un mundo como el nuestro y permanecer expuestos a cualquier tipo de agresión contra nuestra salud por muchos cuidados que le procuremos. Riesgos estos que por otro lado todos asumimos conscientemente antes de encarnar puesto que sabemos que este planeta es un mundo de grado inferior bajo el cual se desarrolla la vida en inumerables peligros e inseguridades.
   

Dejando a un lado todas aquellas enfermedades que por nuestro destino debamos de pasar e imaginando que somos personas que nos mantenemos firmes en una salud fuerte y estable, bien alimentados, fortalecidos, etc. existe la posibilidad de contraer algun tipo de enfermedad o trastorno que seguramente no estaba prevista en aquel programa kármico que se nos confeccionó antes de nuestra venida a este mundo.    

Este hecho es natural y comprensible dado que por distintas razones somos seres que todavía vivimos bajo unos aspectos muy determinados que tanto pueden favorecen el vernos alejados de la enfermedad como estar mucho más cerca de ella.

Por ejemplo pensemos que según sea la actividad que realicemos o aquellas experiencias por las que nos enfrentamos en la vida puedan ser motivos suficientes como para caer en ella sin, como os decían anteriormente, tener ninguna razón kármica para ello.


Veamos cuales pueden ser estos motivos, por ejemplo:

•Si una persona por su trabajo fuerza una parte de su organismo sabe que se expone a contraer una enfermedad.
•Una epidemia que afecta a un gran número de personas puede cogernos desprevenidos y afectarnos cuando en realidad no debía.
•Un accidente laboral puede desencadenarla.
•La negligencia de una persona en su trabajo puede repercutir en la salud de muchos inocentes.
Por contraparte vemos como hay ciertas circunstancias que nuestro destino también actúa para evitarnos aquellos hechos que están fuera de él.

Tenemos muchos ejemplos que nos lo demuestran como aquel hombre de corazón inmenso que fuera Francisco de Asís el cual su bondad le hizo inmune a las temibles enfermedades contagiosas de su época como la lepra, y como él tantos otros. O por ejemplo cuando se producen esos accidentes en masa tan tremendos y en los cuales salenilesos “milagrosamente” ciertas víctimas.   

La enfermedad como proceso tiene un principio bajo el cual se manifiesta al hombre, es decir, una necesidad de revelarse comenzando por un punto de partida. Y por supuesto también tiene un final, ya que en definitiva la enfermedad es una herramienta necesaria que utilizan las propias Leyes de

Dios como instrumento rectificador, como por ejemplo la Ley de Causa y Efecto, la Ley de Vidas Sucesivas o Reencarnación, etc. Pero es necesario tener bien presente que instrumento rectificador no equibale en ningún caso a castigo, pues la esencia de Dios es siempre el Amor en todas sus manifestaciones.
  

Sin embargo llega un punto en la evolución de los mundos y de sus humanidades que los sistemas de rectificación son cada vez menos dolorosos y más educativos puesto que los seres, existencia tras existencia, vamos adquiriendo un nivel de conocimiento y de comportamiento cada vez más alejado del error, o lo que es lo mismo, más perfecto.    

Por tanto llega un momento en la evolución en el cual la enfermedad desaparece por completo a partir de ciertas etapas como la que nuestro mundo se encuentra en estos momentos evolutivos en los que está pasando por un periodo de transición kármica y selección natural de todos sus habitantes como bien decía Jesús separando el trigo de la cizaña y quedando a su derecha o izquierda todos aquellos que superen las pruebas finales de estos tiempos.    

Una vez que esa transición acabe y se instaure completamente la esperada Era de Acuario veremos nacer generaciones enteras de seres que disfrutan de un organismo muy distinto al de las generaciones anteriores que han poblado este planeta y que requerirán como sucede actualmente ya con muchos recién nacidos, de una alimentación y cuidados especiales.
   

La enfermedad ya no será entonces tan necesaria para ellos puesto que el destino que vienen a cumplir en este mundo por la pureza que han alcanzado como categoría espiritual de su Espíritu está exento ya, de procesos dolorosos de rectificación como lo es la enfermedad.   

Por otro lado el factor de riesgo por el precario avance de la ciencia y la responsabilidad que manifestarán dichas generaciones serán otros de los factores que la harán desaparecer.

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Hermano Francisco

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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SUMARIO

¿Qué es la salud?

La salud

Física

Espiritual

¿Qué es la enfermedad?

Por un karma determinado

Por irresponsabilidad

Por el mismo riesgo