SEXUALIDAD Y ESPIRITUALIDAD

Aspectos para alcanzar la transformación humana

Hermano Francisco

Colección:
BÚSQUEDA INTERIOR

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Este libro no pretende ser un manual ni un tratado sobre sexualidad. No soy sexólogo, ni sociólogo, ni psicólogo, ni antropólogo. Soy espiritista cristiano, además de un investigador sobre la realidad y dimensión humana, que pretende explorar los más recónditos misterios del hombre y su entorno, tanto humano como espiritual. Y aunque parezca por mi parte un tanto audaz, temerario o atrevido para hablar, con cierta autoridad, sobre estos menesteres, no pretendo imponer criterios, dogmatizar ni parecer saber más que nadie en la materia.
De ningún modo esta obra va a ser una apología de alguna tendencia sexual en particular. Es sólo la sincera expresión de la libertad sexual que por derecho es, o ha de ser, inherente a la especie humana.
Mi propósito es aportar un punto de vista nuevo, distinto, que bebe directamente del Espiritismo Cristiano, más que como creencia, como forma de ver y vivir la vida. Por eso notará el lector que mi enfoque no es el del espiritualista moralista, que entiende el sexo como un contratiempo de los instintos que debe de ser acaplacado, restringido o exterminado; igual que notará seguramente contraposiciones a la manera de ver el sexo que se ha generalizado en la actualidad, basado en una actitud materialista y exclusivista de la vida. Y eso es porque el punto de vista del Espiritismo Cristiano no nace ni se basa de conceptos culturales o sociales, humanos en definitiva, sino del conocimiento espiritual que se recibe a través de mediumnidad.
Tampoco encuentro desacertado manifestar abiertamente, como espiritista cristiano, el parecer del Espiritismo al respecto de una cuestión tan fundamental y personal en la vida del ser humano como es la sexualidad y que tantos contratiempos ha generado con respecto a mantener una postura religiosa o espiritual en la vida.
Mi interés sobre este particular es dejar bien claro un punto de vista ajeno a la sociología, psicología, antropología o sexología, al respecto de observar y analizar la sexualidad por encima de las ideas y tendencias humanas, de las costumbres de cada época y sociedad, tan cambiantes e inestables.
Seguramente este punto de vista será nuestro definitivo enfoque algún día, cuando ya no tengamos este pesado lastre carnal y nuestra mente sondee los profundos misterios del universo, con una absoluta libertad de indagación y de expresión.
Sin tantos condicionantes y prejuicios, adquiridos desde pequeños, tan coartadores del pensamiento, el ser humano podría, si así se lo propusiera, alcanzar otra perspectiva muy distinta sobre los más diversos aspectos de la humanidad y el mundo en el que vive. Liberarse de todo ese lastre es realmente difícil, y muy pocos han estado a salvo de ellos.
Espero que esta obra sirva para que muchos encuentren las pistas y caminos que les lleven a una más limpia comprensión de estos aspectos. El planteamiento de esta obra, es una propuesta para todos aquellos librepensadores en cualquier área del pensamiento humano. Y cuyo afán de búsqueda les haya conducido a eliminar las barreras mentales que tanto entorpecen y atrasan el buen crecimiento de cualquier actitud espiritual.
Sobre esta cuestión del sexo, los trabajos de Allan Kardec, codificador del Espiritismo Cristiano en el siglo XIX, son más bien parcos y poco precisos; remitiéndose a unas escuetas respuestas en el Libro de los Espíritus, y cuya lectura se encuentra al alcance de todos los que conozcan las obras fundamentales del más importante investigador de la doctrina espírita.
La razón es obvia. Primero porque sus trabajos son iniciadores, no concluyentes y definitivos, como él mismo argumentaba. Segundo porque es imposible que un hombre, ni cien, ni mil, puedan abarcar todo el conocimiento espiritual por mucho que profundicen en sus trabajos e investigaciones.
Sin duda que Kardec fue, en ese sentido, prisionero de su época, cuyo concepto de sexualidad y la moralidad que a estas prácticas se asocia, era muy diferente al actual. En cada época la mentalidad del ser humano se abre a nuevos campos de conocimiento, que varían de forma ostensible según su capacidad para admitir nuevas enseñanzas. Vemos con asiduidad que el ser humano se aferra a la letra escrita, a los libros sagrados de la ciencia o la religión. Y comprobamos que con el tiempo éste queda fuera de la realidad que le circunda.
Toda ciencia avanza en cada tiempo. Toda doctrina se encuentra así mismo obligada a avanzar, no sólo con la misma ciencia, sino con el ser humano, su mente y su entorno.
Dios no cambia por mucho que avancen los tiempos. Es nuestra visión de Él la que varía haciéndose cada vez más y más perfecta.
Por eso, en materia de sexo, sexualidad, actividad, práctica y comportamiento sexual, le es preciso al ser humano hacer un esfuerzo para adaptarse a la comprensión de un nuevo enfoque espiritual que coloca las cosas en su sitio: apartando las ideas encorsetadoras que la moral impone de forma represiva y avisando de los peligros de una sexualidad donde todo vale con tal de conseguir placer.
El punto de vista que aporta el Espiritismo Cristiano no es más que la aplicación y compresión profunda de la enseñanza de Jesús de Nazaret, que sigue siendo, incluso para muchos que se consideran militantes de su doctrina, un gran desconocido e incomprendido.
En su vida y obra hallamos numerosos pasajes, hechos y afirmaciones que aportan un profundo respeto por el ser humano, la trascendencia ética y espiritual de la vida humana. Pasajes como la defensa por la mujer adúltera, el perdón de los ladrones, la bondad hacia las mujeres de mala vida son sólo algunos retazos donde se manifestó su forma de ser.
Si el Maestro aplicó su bondad para aquellos etiquetados de “distintos” o “marginados” por sus defectos y prácticas sexuales, ¿porqué los espiritistas cristianos iban a juzgar, despreciar o tildar de enfermos, desviados y apartados de las leyes divinas, a quienes sienten y practican la sexualidad de forma distinta?
La sexualidad está sujeta a constantes interpretaciones bajo muchos prejuicios o experiencias personales traumáticas y desgarradoras.
Personalmente, en mi adolescencia, tuve mis prejuicios sobre ciertas conductas sexuales fuera de la heterosexualidad, que contemplaba desde la cómoda posición de mi propio criterio excluyente.
Y me costaba aceptar, como seguramente a muchas personas, algo distinto como lícito y natural. Sin embargo, al madurar, profundizando en el lado humano y espiritual de la vida y de quienes somos, al comprender el comportamiento de los “diferentes”, llegué a comprender que lo que hace sucio o elevado a un acto, y por extensión a una práctica sexual, no es lo que se hace, sino la calidad del sentimiento con que se hace. En definitiva, es la elevación moral de la persona y su amor hacia el otro, lo que sublima cualquier acto sexual y lo aleja de la animalidad de su intrínseco componente instintivo.
Grandes tragedias familiares y sociales han dado paso a despreciar con rabia y sátira a quienes se sienten distintos a la mayoría. Por esta causa, voluntaria e involuntariamente, se tiende a marginarlos y discriminarlos, sobre todo en las épocas en que lo distinto atenta contra lo moralmente establecido.
El Espiritismo Cristiano carece de dogmas o códices sagrados, de jerarquías o de una figura de crédula infalibilidad, como es el caso del Papa para los católicos, capaz de imponer un criterio sobre cada cuestión en la vida. Debido a esto, los aspectos de la vida que Kardec, como codificador del Espiritismo, no estudió o no profundizó, quedan libres de interpretación. He aquí como muchas cuestiones humanas y espíritas de la misma doctrina se han convertido en blanco de discordias y de opiniones contrarias, nacidas de las más variadas convicciones.
No obstante el Espiritismo Cristiano también se nutre del mediumnismo, tal y como su codificador Allan Kardec realizó en su tiempo. Un vasto campo del saber del cual extrae el pensamiento profundo, sabio y esclarecedor de quienes ya no son humanos y se encuentran muy por encima de nuestro nivel de conocimiento y sabiduría.
En mis obras me he encontrado con la oposición de quienes siguen con sus viejos hábitos y creencias personalistas militando en el Espiritismo. Lo más lamentable es que han adaptado aquello que se ajustaba a sus creencias personales, y el resto lo interpretan a su libre albedrío; fuera de su contexto espiritual y original.
Viajar me ha hecho entender que incluso estas interpretaciones personales estaban condicionadas por la influencia cultural y social de cada país, cuando el Espiritismo Cristiano nada entiende de partidismos neoculturales, históricos o religiosos (los establecidos en cada doctrina religiosa, como la católica, budista, musulmana, judía, etc.).
Más bien propugna un liberalismo de todos estos condicionantes, para formar un pluralismo espiritual desarraigado de todo lo humano, y con el fin de forjar una mentalidad basada en la perspectiva sublime del ser humano y no en la materialista, tan expuesta al error.
Con una actitud cerrada y exclusivista será imposible que podamos liberarnos de nuestra pobre condición humana, ni lograr aquella vital transformación tan propugnada por el Maestro de Galilea en su vida, cuando se refería al hombre nuevo y el hombre viejo.
Cercanos están los tiempos, anunciados desde antiguo, en los cuales todo ha de cambiar notablemente. Y desaparecerán las controversias cuando falten las prescripciones dogmáticas de los “grandes sabios”. El ser humano conquistará una nueva faceta del saber más propia de su grado de evolución, sin estar condicionada por todo lo humano que le rodea.
Algún día logrará ser autosuficiente para encontrar su propia verdad. Una verdad que le llevará a otra mucho más grande cuando sea capaz de asumir que es un pequeño eslabón en la inacabable espiral de vida que orbita en el cosmos.

Hermano Francisco

 

Contenido:

PARTE I
Aspectos generales sobre la sexualidad

I. Amor y sexo
• Sexo, libertad y cultura • Sexo y su sentido trascendente • Porqué y para qué practicar sexo • La cara oculta del sexo • Vulgarización del sexo • La rutina en el sexo • Agresiones sexuales • Querer, amar, desear • ¿Cuánto sexo? • El instinto • Necesidades sexuales: el sexo • Necesidades afectivas: el amor • Un sexo para cada edad.

II. Sexo humano y sexo espiritual
• Sexo humano • Sexo espiritual.

III. Costumbres en el sexo y la espiritualidad
• El desarrollo espiritual • El poder de la “costumbre” • Costumbres, moda y hábitos sexuales • Causa de los vicios sexuales • Otro elemento para ser revisado: La rutina.

IV. Los celos
• Los celos en las relaciones íntimas • El desarrollo espiritual del ser humano: un proceso lento • ¿Sexo masculino superior al femenino? • Los celos como respuesta emocional • Algunos puntos de vista • La manifestación de los celos en el ser humano • La sospecha • El recelo • La rivalidad • La enemistad • La separación • La ruptura.

V. La conciencia
• La conciencia • La conciencia en el desarrollo interior • Conciencia superior y conciencia individual • La conciencia superior • La conciencia individual o humana • Factores que influyen en la conciencia.

PARTE II
El Espiritismo Cristiano ante la sexualidad

VI. El comportamiento sexual
• El comportamiento o conducta sexual • Manifestación del comportamiento sexual • Formas de comportamiento sexual • Los distintos aspectos que expresan el comportamiento sexual.

VII. Modos de expresar la sexualidad
• Criterios para juzgar el comportamiento sexual • Las distintas razones de todo comportamiento sexual • El orden en el comportamiento sexual • Comportamiento sexual • La capacidad creativa del ser humano • La sexualidad evoluciona • Otra forma de comprender la sexualidad.

VIII. Homosexualidad y Lesbianismo
• La homosexualidad en la historia • La homosexualidad estudiada por la ciencia • El punto de vista de la Iglesia Católica • Opiniones de todas clases • Una contradicción lógica • La aclaración.

IX. Bixesualidad
• Tendencias de un pasado • Reencarnación y conducta sexual • Expresión de la sexualidad.

X. Hermaforditismo y Transexualismo
• Deudas de un pasado que se cumplen en un presente • Hermafrodita y transexual • Origen y consecuencias de la conducta transexual y hermafrodita.

XI. La castidad
• Una definición de castidad • Dos interpretaciones de castidad • La castidad y la ciencia del conocimiento espiritual • La mente y su influencia en la sexualidad • La renuncia sexual, una cuestión interna.

XII. El celibato
• Origen del celibato • El celo orgánico y biológico • El problema del celibato • El verdadero sentido de la castidad y el celibato.

XIII. La masturbación
• La fuerza de la mente • Los efectos de la ley de afinidad • La práctica del onanismo: ¿buena o mala? • La Iglesia ante la masturbación.

XIV. La prostitución
• El sentido de la prostitución • Los efectos de la prostitución • Porqué existe la prostitución.

XV. Pornografia, fetichismo, erotismo y sensualidad
• Pornografía y fetichismo • El erotismo y la sensualidad • El fetichismo.

PARTE III
Espiritualidad y sexualidad

XVI. La sexualidad frente al conocimiento espiritual
• El sexo y su relación con la Espiritualidad • Hacia una definición de la sexualidad • El verdadero sentido de la sexualidad.

XVII. La mente en la sexualidad
• La influencia de la mente en el comportamiento sexual • El celibato y la castidad • La naturaleza del ser humano • Las enfermedades, su origen e influencia en el ser humano • La sexualidad en mundos más evolucionados.

XVIII. Los mecanismos de estimulación sexual
• Tipos de estímulos • Los estímulos de origen espiritual • Los estímulos de origen físico • Estímulo endógeno • Estímulo exógeno • Los estímulos de origen mental • El acto sexual y sus repercusiones físicas y espirituales • Efectos de la carencia o exceso en las relaciones sexuales • La carencia sexual • Los excesos en la sexualidad • Efectos de una vida sexual sana.

XIX. Los sueños en la sexualidad
• Causas que producen sueños eróticos.

XX. La reencarnación y su enfoque sobre la sexualidad
• El organismo humano: un elemento neutro • Los estímulos y el comportamiento sexual • Heterosexualidad • Homosexualidad • Lesbianismo • Bisexualidad.


PARTE IV
Opinión del espíritu sobre diversas cuestiones de la sexualidad

XXI. La sexualidad bajo el enfoque del mundo espiritual
• La sexualidad • La pareja y la familia.


PARTE V
La familia

XXII. El matrimonio
• El matrimonio, un acontecimiento social • El matrimonio en la actualidad • La llegada de los hijos • Las etapas del matrimonio • La primera etapa • La segunda etapa • La tercera etapa.

XXIII. Ruptura matrimonial: Separación y divorcio
• “Lo que Dios ha unido para siempre que el hombre no lo separe” • Ruptura matrimonial versus compromiso espiritual • Reencarnación y separación • Dos creencias distintas y un dilema a afrontar • ¿Cuándo no es lícita la ruptura matrimonial?

XXIV. La familia carnal y familia espiritual
• La familia carnal y la familia espiritual • La vida en comunidad • La familia física • La Era de Piscis • El peligro de las sectas • Relaciones rotas.