Este libro no pretende
ser un manual ni un tratado sobre sexualidad. No soy sexólogo,
ni sociólogo, ni psicólogo, ni antropólogo. Soy
espiritista cristiano, además de un investigador sobre la realidad
y dimensión humana, que pretende explorar los más recónditos
misterios del hombre y su entorno, tanto humano como espiritual. Y aunque
parezca por mi parte un tanto audaz, temerario o atrevido para hablar,
con cierta autoridad, sobre estos menesteres, no pretendo imponer criterios,
dogmatizar ni parecer saber más que nadie en la materia.
De ningún modo esta obra va a ser una apología de alguna
tendencia sexual en particular. Es sólo la sincera expresión
de la libertad sexual que por derecho es, o ha de ser, inherente a la
especie humana.
Mi propósito es aportar un punto de vista nuevo, distinto, que
bebe directamente del Espiritismo Cristiano, más que como creencia,
como forma de ver y vivir la vida. Por eso notará el lector que
mi enfoque no es el del espiritualista moralista, que entiende el sexo
como un contratiempo de los instintos que debe de ser acaplacado, restringido
o exterminado; igual que notará seguramente contraposiciones
a la manera de ver el sexo que se ha generalizado en la actualidad,
basado en una actitud materialista y exclusivista de la vida. Y eso
es porque el punto de vista del Espiritismo Cristiano no nace ni se
basa de conceptos culturales o sociales, humanos en definitiva, sino
del conocimiento espiritual que se recibe a través de mediumnidad.
Tampoco encuentro desacertado manifestar abiertamente, como espiritista
cristiano, el parecer del Espiritismo al respecto de una cuestión
tan fundamental y personal en la vida del ser humano como es la sexualidad
y que tantos contratiempos ha generado con respecto a mantener una postura
religiosa o espiritual en la vida.
Mi interés sobre este particular es dejar bien claro un punto
de vista ajeno a la sociología, psicología, antropología
o sexología, al respecto de observar y analizar la sexualidad
por encima de las ideas y tendencias humanas, de las costumbres de cada
época y sociedad, tan cambiantes e inestables.
Seguramente este punto de vista será nuestro definitivo enfoque
algún día, cuando ya no tengamos este pesado lastre carnal
y nuestra mente sondee los profundos misterios del universo, con una
absoluta libertad de indagación y de expresión.
Sin tantos condicionantes y prejuicios, adquiridos desde pequeños,
tan coartadores del pensamiento, el ser humano podría, si así
se lo propusiera, alcanzar otra perspectiva muy distinta sobre los más
diversos aspectos de la humanidad y el mundo en el que vive. Liberarse
de todo ese lastre es realmente difícil, y muy pocos han estado
a salvo de ellos.
Espero que esta obra sirva para que muchos encuentren las pistas y caminos
que les lleven a una más limpia comprensión de estos aspectos.
El planteamiento de esta obra, es una propuesta para todos aquellos
librepensadores en cualquier área del pensamiento humano. Y cuyo
afán de búsqueda les haya conducido a eliminar las barreras
mentales que tanto entorpecen y atrasan el buen crecimiento de cualquier
actitud espiritual.
Sobre esta cuestión del sexo, los trabajos de Allan Kardec, codificador
del Espiritismo Cristiano en el siglo XIX, son más bien parcos
y poco precisos; remitiéndose a unas escuetas respuestas en el
Libro de los Espíritus, y cuya lectura se encuentra al alcance
de todos los que conozcan las obras fundamentales del más importante
investigador de la doctrina espírita.
La razón es obvia. Primero porque sus trabajos son iniciadores,
no concluyentes y definitivos, como él mismo argumentaba. Segundo
porque es imposible que un hombre, ni cien, ni mil, puedan abarcar todo
el conocimiento espiritual por mucho que profundicen en sus trabajos
e investigaciones.
Sin duda que Kardec fue, en ese sentido, prisionero de su época,
cuyo concepto de sexualidad y la moralidad que a estas prácticas
se asocia, era muy diferente al actual. En cada época la mentalidad
del ser humano se abre a nuevos campos de conocimiento, que varían
de forma ostensible según su capacidad para admitir nuevas enseñanzas.
Vemos con asiduidad que el ser humano se aferra a la letra escrita,
a los libros sagrados de la ciencia o la religión. Y comprobamos
que con el tiempo éste queda fuera de la realidad que le circunda.
Toda ciencia avanza en cada tiempo. Toda doctrina se encuentra así
mismo obligada a avanzar, no sólo con la misma ciencia, sino
con el ser humano, su mente y su entorno.
Dios no cambia por mucho que avancen los tiempos. Es nuestra visión
de Él la que varía haciéndose cada vez más
y más perfecta.
Por eso, en materia de sexo, sexualidad, actividad, práctica
y comportamiento sexual, le es preciso al ser humano hacer un esfuerzo
para adaptarse a la comprensión de un nuevo enfoque espiritual
que coloca las cosas en su sitio: apartando las ideas encorsetadoras
que la moral impone de forma represiva y avisando de los peligros de
una sexualidad donde todo vale con tal de conseguir placer.
El punto de vista que aporta el Espiritismo Cristiano no es más
que la aplicación y compresión profunda de la enseñanza
de Jesús de Nazaret, que sigue siendo, incluso para muchos que
se consideran militantes de su doctrina, un gran desconocido e incomprendido.
En su vida y obra hallamos numerosos pasajes, hechos y afirmaciones
que aportan un profundo respeto por el ser humano, la trascendencia
ética y espiritual de la vida humana. Pasajes como la defensa
por la mujer adúltera, el perdón de los ladrones, la bondad
hacia las mujeres de mala vida son sólo algunos retazos donde
se manifestó su forma de ser.
Si el Maestro aplicó su bondad para aquellos etiquetados de distintos
o marginados por sus defectos y prácticas sexuales,
¿porqué los espiritistas cristianos iban a juzgar, despreciar
o tildar de enfermos, desviados y apartados de las leyes divinas, a
quienes sienten y practican la sexualidad de forma distinta?
La sexualidad está sujeta a constantes interpretaciones bajo
muchos prejuicios o experiencias personales traumáticas y desgarradoras.
Personalmente, en mi adolescencia, tuve mis prejuicios sobre ciertas
conductas sexuales fuera de la heterosexualidad, que contemplaba desde
la cómoda posición de mi propio criterio excluyente.
Y me costaba aceptar, como seguramente a muchas personas, algo distinto
como lícito y natural. Sin embargo, al madurar, profundizando
en el lado humano y espiritual de la vida y de quienes somos, al comprender
el comportamiento de los diferentes, llegué a comprender
que lo que hace sucio o elevado a un acto, y por extensión a
una práctica sexual, no es lo que se hace, sino la calidad del
sentimiento con que se hace. En definitiva, es la elevación moral
de la persona y su amor hacia el otro, lo que sublima cualquier acto
sexual y lo aleja de la animalidad de su intrínseco componente
instintivo.
Grandes tragedias familiares y sociales han dado paso a despreciar con
rabia y sátira a quienes se sienten distintos a la mayoría.
Por esta causa, voluntaria e involuntariamente, se tiende a marginarlos
y discriminarlos, sobre todo en las épocas en que lo distinto
atenta contra lo moralmente establecido.
El Espiritismo Cristiano carece de dogmas o códices sagrados,
de jerarquías o de una figura de crédula infalibilidad,
como es el caso del Papa para los católicos, capaz de imponer
un criterio sobre cada cuestión en la vida. Debido a esto, los
aspectos de la vida que Kardec, como codificador del Espiritismo, no
estudió o no profundizó, quedan libres de interpretación.
He aquí como muchas cuestiones humanas y espíritas de
la misma doctrina se han convertido en blanco de discordias y de opiniones
contrarias, nacidas de las más variadas convicciones.
No obstante el Espiritismo Cristiano también se nutre del mediumnismo,
tal y como su codificador Allan Kardec realizó en su tiempo.
Un vasto campo del saber del cual extrae el pensamiento profundo, sabio
y esclarecedor de quienes ya no son humanos y se encuentran muy por
encima de nuestro nivel de conocimiento y sabiduría.
En mis obras me he encontrado con la oposición de quienes siguen
con sus viejos hábitos y creencias personalistas militando en
el Espiritismo. Lo más lamentable es que han adaptado aquello
que se ajustaba a sus creencias personales, y el resto lo interpretan
a su libre albedrío; fuera de su contexto espiritual y original.
Viajar me ha hecho entender que incluso estas interpretaciones personales
estaban condicionadas por la influencia cultural y social de cada país,
cuando el Espiritismo Cristiano nada entiende de partidismos neoculturales,
históricos o religiosos (los establecidos en cada doctrina religiosa,
como la católica, budista, musulmana, judía, etc.).
Más bien propugna un liberalismo de todos estos condicionantes,
para formar un pluralismo espiritual desarraigado de todo lo humano,
y con el fin de forjar una mentalidad basada en la perspectiva sublime
del ser humano y no en la materialista, tan expuesta al error.
Con una actitud cerrada y exclusivista será imposible que podamos
liberarnos de nuestra pobre condición humana, ni lograr aquella
vital transformación tan propugnada por el Maestro de Galilea
en su vida, cuando se refería al hombre nuevo y el hombre viejo.
Cercanos están los tiempos, anunciados desde antiguo, en los
cuales todo ha de cambiar notablemente. Y desaparecerán las controversias
cuando falten las prescripciones dogmáticas de los grandes
sabios. El ser humano conquistará una nueva faceta del
saber más propia de su grado de evolución, sin estar condicionada
por todo lo humano que le rodea.
Algún día logrará ser autosuficiente para encontrar
su propia verdad. Una verdad que le llevará a otra mucho más
grande cuando sea capaz de asumir que es un pequeño eslabón
en la inacabable espiral de vida que orbita en el cosmos.
Hermano Francisco
Contenido:
PARTE I
Aspectos generales sobre la sexualidad
I. Amor y sexo
Sexo, libertad y cultura Sexo
y su sentido trascendente Porqué y para qué practicar
sexo La cara oculta del sexo Vulgarización del
sexo La rutina en el sexo Agresiones sexuales Querer,
amar, desear ¿Cuánto sexo? El instinto
Necesidades sexuales: el sexo Necesidades afectivas: el amor
Un sexo para cada edad.
II. Sexo humano y sexo espiritual
Sexo humano Sexo espiritual.
III. Costumbres en el sexo y
la espiritualidad
El desarrollo espiritual El poder
de la costumbre Costumbres, moda y hábitos
sexuales Causa de los vicios sexuales Otro elemento para
ser revisado: La rutina.
IV. Los celos
Los celos en las relaciones íntimas
El desarrollo espiritual del ser humano: un proceso lento
¿Sexo masculino superior al femenino? Los celos como respuesta
emocional Algunos puntos de vista La manifestación
de los celos en el ser humano La sospecha El recelo
La rivalidad La enemistad La separación
La ruptura.
V. La conciencia
La conciencia La conciencia en el
desarrollo interior Conciencia superior y conciencia individual
La conciencia superior La conciencia individual o humana
Factores que influyen en la conciencia.
PARTE II
El Espiritismo Cristiano ante la sexualidad
VI. El comportamiento sexual
El comportamiento o conducta sexual
Manifestación del comportamiento sexual Formas de comportamiento
sexual Los distintos aspectos que expresan el comportamiento
sexual.
VII. Modos de expresar la sexualidad
Criterios para juzgar el comportamiento
sexual Las distintas razones de todo comportamiento sexual
El orden en el comportamiento sexual Comportamiento sexual
La capacidad creativa del ser humano La sexualidad evoluciona
Otra forma de comprender la sexualidad.
VIII. Homosexualidad y Lesbianismo
La homosexualidad en la historia
La homosexualidad estudiada por la ciencia El punto de vista
de la Iglesia Católica Opiniones de todas clases
Una contradicción lógica La aclaración.
IX. Bixesualidad
Tendencias de un pasado Reencarnación
y conducta sexual Expresión de la sexualidad.
X. Hermaforditismo y Transexualismo
Deudas de un pasado que se cumplen en un
presente Hermafrodita y transexual Origen y consecuencias
de la conducta transexual y hermafrodita.
XI. La castidad
Una definición de castidad
Dos interpretaciones de castidad La castidad y la ciencia del
conocimiento espiritual La mente y su influencia en la sexualidad
La renuncia sexual, una cuestión interna.
XII. El celibato
Origen del celibato El celo orgánico
y biológico El problema del celibato El verdadero
sentido de la castidad y el celibato.
XIII. La masturbación
La fuerza de la mente Los efectos
de la ley de afinidad La práctica del onanismo: ¿buena
o mala? La Iglesia ante la masturbación.
XIV. La prostitución
El sentido de la prostitución
Los efectos de la prostitución Porqué existe la
prostitución.
XV. Pornografia, fetichismo,
erotismo y sensualidad
Pornografía y fetichismo
El erotismo y la sensualidad El fetichismo.
PARTE III
Espiritualidad y sexualidad
XVI. La sexualidad frente al
conocimiento espiritual
El sexo y su relación con la Espiritualidad
Hacia una definición de la sexualidad El verdadero
sentido de la sexualidad.
XVII. La mente en la sexualidad
La influencia de la mente en el comportamiento
sexual El celibato y la castidad La naturaleza del ser
humano Las enfermedades, su origen e influencia en el ser humano
La sexualidad en mundos más evolucionados.
XVIII. Los mecanismos de estimulación
sexual
Tipos de estímulos Los estímulos
de origen espiritual Los estímulos de origen físico
Estímulo endógeno Estímulo exógeno
Los estímulos de origen mental El acto sexual y
sus repercusiones físicas y espirituales Efectos de la
carencia o exceso en las relaciones sexuales La carencia sexual
Los excesos en la sexualidad Efectos de una vida sexual
sana.
XIX. Los
sueños en la sexualidad
Causas que producen sueños eróticos.
XX. La reencarnación y
su enfoque sobre la sexualidad
El organismo humano: un elemento neutro
Los estímulos y el comportamiento sexual Heterosexualidad
Homosexualidad Lesbianismo Bisexualidad.
PARTE IV
Opinión del espíritu sobre diversas cuestiones de la sexualidad
XXI. La sexualidad bajo el enfoque
del mundo espiritual
La sexualidad La pareja y la familia.
PARTE V
La familia
XXII. El matrimonio
El matrimonio, un acontecimiento social
El matrimonio en la actualidad La llegada de los hijos
Las etapas del matrimonio La primera etapa La segunda
etapa La tercera etapa.
XXIII. Ruptura matrimonial: Separación
y divorcio
Lo que Dios ha unido para siempre
que el hombre no lo separe Ruptura matrimonial versus compromiso
espiritual Reencarnación y separación Dos
creencias distintas y un dilema a afrontar ¿Cuándo
no es lícita la ruptura matrimonial?
XXIV. La familia carnal y familia
espiritual
La familia carnal y la familia espiritual
La vida en comunidad La familia física La
Era de Piscis El peligro de las sectas Relaciones rotas.