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¿QUÉ ES EL ESPIRITISMO?
Historia
del Espiritismo La comunidad hebrea de los Esenios, con una antigüedad de más de 2500 años, constituyó durante muchos siglos una Luz Espiritual de gran valor; hasta tal punto, que incluso sus conocimientos espirituales de aquel entonces, son fruto hoy de admiración por su vigencia a pesar de su antigüedad. El millón y medio de judíos,
que vivían en la Palestina de Jesús, estaban repartidos
entre las tres comunidades que florecían por aquel entonces con
más fuerza: los
Fariseos, los Saduceos y los Esenios.
La Cofradía de los Esenios
nació en el año 150 a. de C., en la época de los
Macabeos, aunque los primeros asentamientos se sitúan unos 500
años a. de C. Según los filósofos Filón de
Alejandría y Flavio Josefo. A ellos pertenecieron unos 4.000 miembros
que vivían fraternalmente en común, compartiendo las enseñanzas
que recibían a través del guía espiritual o médium,
al que llamaban “El Maestro de justicia”. Sus enseñanzas y conocimientos —como por ejemplo los contenidos en los denominados “Los Manuscritos del Mar Muerto” que se hallaron en las cuevas de Qumrán a finales de 1946—, son de un valor incalculable para hacernos ver cómo después de casi 3 milenios nuestra futura vida humana y espiritual se encauza hacia una misma vertiente de convivencia, olvidando prejuicios y vanalidades humanas y uniendo esfuerzos para progresar en la Verdad que nos transmite el Espíritu de Luz en cada tiempo. Los Esenios fueron los precursores de ese Espiritismo Antiguo, la Cábala, también llamada en aquellos tiempos “La Ciencia de los Espíritus” o “Ciencia de las Comunicaciones Espirituales” desde que en sus inicios Moisés recibiera La Tora –la Ley– en el monte Sinaí, para más tarde trasmitirla a Josué y así propagarla por todas las Sinagogas de Palestina. Eran vegetarianos rigurosos y sólo se permitía incluir en su alimentación el pescado ante la falta de frutas, cereales y verduras. Estos representaban una de las tres sectas religiosas principales en la Palestina del primer siglo del Cristianismo. Se sabe que Jesús se inició
con los esenios de la mano del fariseo, y también esenio, José
de Arimatea y al parecer formó parte de uno de los grupos asentados
en el norte del país. Vestían una túnica blanca que les llegaba hasta los pies y no consumían carne. Entre sus prácticas religiosas estaba la Cábala o también llamada “ciencia de las comunicaciones espirituales o ciencia de los Espíritus”. Durante el siglo XIX, la Cábala, junto con otras práctica similares, se las denominó Espiritismo Antiguo. Los esenios recibían mensajes de Espíritus desencarnados a través de los evocadores, a los que llamaban Maestros de Justicia, hoy conocidos bajo el término de médiums. Y todo el compendio de conocimientos espirituales canalizados por estos médiums era recopilado y codificado en sus libros y textos que consideraban sagrados. En la actualidad existen todavía miembros activos que admiten abiertamente que Jesús se inició en su juventud con los esenios y que se crió en el Monte Carmelo, viviendo muy de cerca este tipo de prácticas y conocimientos. No obstante, sus escrituras han sido excluidas de los textos bíblicos. El Gospel de los Doce Santos es el escrito esenio más importante. En el año 1.888 se redescubrió y fue traducido por el reverendo Gideon Jasper Ouseley. Este escrito es una especie de versión del Nuevo Testamento que presenta a Jesús como un vegetariano estricto. En el Gospel se aprecia el amor
tan inmenso que Jesús sentía hacia todas las criaturas,
cuando por ejemplo se lee en este pasaje: “'Y las aves se reunieron a
su alrededor y le dieron la bienvenida con su canción y otras criaturas
vivas se pusieron a sus pies y él los alimentó y ellos comieron
de sus manos”. Y quien cuide al menos una de éstas, y les dé de comer y beber, lo mismo está haciendo conmigo”. O también en esta otra: “Antes que todo está el amor, el amor de uno al otro y a todas las criaturas de Dios, y así todos los hombres sabrán que son mis discípulos”. Origen del Espiritismo Moderno El Espiritismo Moderno, como creencia organizada y codificada, surgió en el siglo XIX como resultado de un laborioso y profundo estudio llevado a cabo por el francés Hipólito León Denizard Rivail, más conocido como Allan Kardec. A principios del año 1.855 comenzaron sus primeras investigaciones serias y profundas sobre sesiones y comunicaciones espíritas a las que asistía asiduamente. Como muchos de sus contemporáneos, entre los que se encontraron las mentes más despiertas de su época (incluso premios Nobel como Richet o Marie Curie), trataba de demostrar la falsedad de los fenómenos espíritas: levitaciones de personas y objetos, golpes misteriosos, comunicación de mensajes a través de un médium por diferentes formas, escritura directa, etc. Aquellas ideas, pensaban muchos, era un atentado contra la conquista efectuada por la ciencia para explicar las leyes naturales y debía de ser demostrado su engaño. No fue difícil coger a muchos embaucadores en trucos muy sencillos de prestidigitación, en ocasiones muy burdos. Pero es innegable que tanto Allan Kardec como otros muchos investigadores, tuvieron que dar fe de la realidad de los hechos espiritistas tras numerosas investigaciones sobre los médiums, algunos de la talla de William Crookes, César Lombroso, Roosel Wallace, Lord Raileigh, Schiaparelli, Aksakov, Carl-Du-Prel, Charles Richet las lista sería interminable. La importancia de Kardec, sin menospreciar a nadie, reside en que una vez que consideró demostrados los fenómenos que se producían en las sesiones mediúmnicas y la posibilidad que existía de comunicarse con los seres espirituales a través de una persona con capacidad mediúmnica, todos sus esfuerzos se concentraron en descubrir cuál era la intención de esas entidades que trataban constantemente de comunicarse con los humanos. De la recopilación de toda una vasta e importante información, que contenía a la vez una profunda enseñanza trascendente y espiritual, nació en 1.857, su primera obra, titulada El libro de los Espíritus. A partir de ahí surgió con fuerza toda una estela de trabajos: el 1 de Enero de 1.858 nació la Revista Espírita, órgano difusor de las investigaciones de Kardec, y el 1 de Abril del mismo año, fundó la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas. En 1.861, ve la luz su segunda obra, El libro de los Médiums, y a partir de ahí la lista de obras y trabajos se iría ampliando con El Evangelio según el Espiritismo, El cielo y el infierno, y El Génesis. El Espiritismo nació de las investigaciones científicas realizadas durante años en todo el mundo, en ocasiones por comisiones enteras, como la de Milán (1982) o la Sociedad de Investigaciones Psíquicas de Inglaterra. Que la ciencia oficial actual considere al Espiritismo como una práctica oscurantista, exótica y supersticiosa no invalida los estudios serios y avalados realizados hasta la fecha que demuestran lo contrario, como tampoco impide que en la actualidad y desde diversos frentes como la psicología, la psiquiatría y la parapsicología instrumental) se siga investigando sobre ello. Porque busca también las teorías o hipótesis como resultado racional y comprendido, ya que nada impone, fuerza u obliga dogmáticamente, sino que se esfuerza en demostrar y hacer comprender por la razón, según el avance o la capacidad que los tiempos le permiten, ya que en cada tiempo o periodo de la evolución terrestre se descubren nuevos conceptos y complejos avances a los que el Espiritismo no es ajeno. Las concepciones que éste tiene sobre el mundo, la vida humana y sus porqués, el destino del ser humano y la naturaleza del universo, parten de la revelación obtenida a través de médiums que han consagrado su vida a ser intermediarios entre los humanos y el mundo espiritual. Y por último, el Espiritismo es una doctrina que une a un grupo de personas con unas mismas ideas y sentimientos afines de amor, caridad, esperanza e ilusión. A través de los hechos demostrados de la comunicación con el mundo espiritual, los seres que lo habitan hablan de que la muerte no existe para un principio más sutil que anima el cuerpo físico, al que podemos llamar espíritu. Hay un principio creador, Dios, con el que podemos identificarnos cada vez más para alcanzar unos niveles de conciencia superiores a la vez que una vida física más plena y feliz, siendo capaces de superar las dificultades de la vida y ayudar a los demás seres humanos, hermanos nuestros, en un mismo destino. Estamos tratando unos aspectos que entran dentro de la relación entre ser humano y Dios. En definitiva, el Espiritismo es una nueva forma de entender la religión, que se identifica plenamente con la religión natural, o con la esencia de toda religión; en la que lo importante es ese contacto íntimo, personal e intransferible con Dios. Por eso se le considera una religión verdadera, una religión universal, exenta de dogmas, proselitismos, idolatrías o paganismos, ceremoniales, ritos o liturgias que están alejadas de su esencia. En ella pueden aglutinarse los principios de las grandes religiones de nuestro mundo, pero sobre todo, el Espiritismo ha supuesto la actualización del auténtico Cristianismo, despojado de todas las mentiras y engaños con los que a través de los siglos fue adulterado. Es más, el Espiritismo es aquél consolador prometido que mencionó Jesús para los Últimos Tiempos. Es pues, el Cristianismo y Jesús, como su promotor, la piedra angular del Espiritismo Cristiano. Principios básicos del Espiritismo 1. Dios existe. Dios es la inteligencia suprema, el principio y el fin de todas las cosas. Dios es el creador de todo y como Suprema Energía y fuente inagotable de amor, alimenta constantemente dando vida a toda su Creación. 2. Existencia del Mundo Espiritual. Todos los seres espirituales emanamos de la Gran Energía Suprema que es Dios. Por lo que somos una parte de Dios desprendida y como él, poseemos atributos y cualidades divinas, que como una semilla necesitan ser desarrolladas. Nuestra verdadera constitución no es sólo física, sino también espiritual, por lo que somos ambas cosas, espíritus encarnados en una materia física. En el Mundo Espiritual habitan los seres que se encuentran desencarnados, siendo éstos diferentes según el grado de evolución alcanzado, así como los distintos planos en los que habitan y está formado ese mundo más sublime y sutil. 3. Reencarnación. La Reencarnación es una de las Leyes Divinas por la que se contesta a tantas preguntas acerca de las desigualdades que existen en nuestro planeta Tierra. A través de esta ley, se adquiere un conocimiento de Dios como un Padre de amor, justo, que no castiga sino que otorga a sus hijos de todas las oportunidades que necesiten a través de distintas vidas en materia para adquirir conocimiento, evolucionar, desarrollar las inherentes cualidades divinas, como el amor, la caridad, la humildad,etc.; rectificar deudas y accionas negativas que se van cometiendo en las distintas existencias y llegar de nuevo a él, purificados y llenos de luz, conocimiento y amor. 4. Causa y Efecto. Esta ley divina, llamada también Ley del Karma, Ley de Consecuencias o de Retribución, es comparable a la Ley física de Acción y Reacción; pero mientras la primera actúa sobre el plano físico, con efecto inmediato, la segunda lo hace sobre el plano espiritual con un efecto más duradero. Según esta ley, el ser humano con sus pensamientos, sentimientos y acciones crea unas causas que tendrán un efecto posterior. Dependiendo de la naturaleza positiva o negativa de las causas, así serán los efectos posteriores. Es una ley que no castiga, sino que reajusta los actos cometidos por el ser humano bajo la dirección de su libre albedrío. El karma actúa devolviendo al caminante extraviado y perdido al camino correcto del bien y el progreso. 5. Ley de Evolución. La ley de Evolución es una Ley Cósmica y Divina que rige la transformación continua de todo lo que posee vida desde estados menos perfectos e inferiores hacia formas más perfectas y complejas. A través de esta Ley, el ser humano ha pasado a ser el hombre civilizado de hoy día, abandonando sus etapas salvajes y primitivas. Gracias a la Ley de Evolución y a las pruebas sucesivas que ésta nos somete en nuestras múltiples existencias, los seres humanos vamos limando nuestras imperfecciones, transformando nuestros defectos y debilidades en virtudes o cualidades que nos empujan hacia la conquista de la vida espiritual. El empleo de nuestro libre albedrío hará que esta ley nos haga caminar por el sendero del bien, el amor y la felicidad, o por el contrario, por el camino del dolor. 6. Médium y comunicación mediúmnica. Todo este amplio y profundo conocimiento espiritual que transmite el Espiritismo para nuestro progreso y evolución, lo recibimos a través de la comunicación mediúmnica, es decir, a través del contacto directo que se establece entre los seres del mundo espiritual y el médium. El médium es, por tanto, el medio, conexión, puente o lazo de unión entre el mundo físico y todo lo que se encuentra más allá de lo físico, en esa otra dimensión superior, más sutil, que encontramos tras lo que mal llamamos "muerte". La mediumnidad es el canal a través del cual el espíritu humano es alimentado por el amor, la orientación y el conocimiento de los elementos y características que se encuentran alojadas en el interior de las Leyes Divinas en las que se fundamenta la vida creada por Dios. Esta facultad mediúmica es propia de todos los seres vivos en todas las etapas evolutivas por las que pasa, pero su utilidad y manifestación dependerá de la evolución que posea cada uno; así podemos decir también que existen distintos tipos de mediumnidad, como la de cura, escritura automática, incorporación, visión y auditiva. 7. Vida en otros mundos.
El Espiritismo admite que en este basto océano
de vida que llamamos Cosmos existe vida en otros muchos planetas. Esta
creencia se basa no sólo en la lógica, aunque hasta el momento
los científicos no hayan sacado a la luz pública las pruebas
que poseen de otras civilizaciones, sino además por los inumerables
mensajes que se reciben por parte de los médiums de estos seres
de otras humanidades. La posibilidad de fraude a través de un médium es muy fácil, siendo los conceptos obtenidos a través de él poco ciertos. Este punto suele fácilmente desmotivar a muchos neófitos, sobre todo a estudiosos, que desean a las primeras de cambio, respuestas contundentes y demostradas; cuando olvidan que en el camino de las investigaciones científicas hay respuestas que necesitan años de arduas investigaciones y otras muchas que aún no se han encontrado. Quienes perseveran en su interés por adentrarse en el espiritismo, obtendrán muchas respuestas a sus inquietudes si estudian la numerosa bibliografía que existe sobre el tema. El trabajo de un médium se puede sopesar y contrastar, para así deducir cuál puede ser el grado de honestidad y veracidad de las comunicaciones obtenidas a través de él; por ejemplo, estudiando su trayectoria de trabajo a través del tiempo, contrastando el contenido de sus mensajes con el de otras mediumnidades, observando si actúa de acuerdo a unos principios morales y espirituales honestos, si sólo le mueve en su trabajo el deseo de hacer llegar a los demás el conocimiento espiritual sin que ello se vea distorsionado por un afán de protagonismo o el deseo de lucro, etc. Por otro lado, no olvidemos que el mundo espiritual está habitado por todo tipo de seres, desde los más evolucionados que ya abandonaron las etapas humanas y que son para nosotros mentores y maestros; como también seres oscuros, burlones o mal intencionados que tratan de engañar, embaucar y perturbar a los humanos de muchas maneras, por ejemplo a través de un médium. Ni todos los mediums son iguales, ni en todos los grupos espiritistas se reciben las mismas cosas; por tanto, es un error considerar que el Espiritismo es lo que hemos visto en un determinado lugar o a través de un determinado médium. |